Skip to main content

Este tema me llega de cerca, pues mis cuatro abuelos provienen de ese torturado país, por el cual han transitado arrasadoramente tropas de Napoleón, Hitler y Stalin. Sus épocas de paz han sido la excepción, no la regla.

Si un lector me hubiera preguntado hace un par de semanas que opino de la guerra en Ucrania, mi respuesta habría sido la típica que nos da la prensa occidental. Que Vladímir Putin es un autócrata con ambiciones imperiales, que no le importan las carnicerías en Ucrania, que viola los derechos humanos en Rusia, etc.

Sin embargo, hace unos días estaba yo procrastinando en Youtube, y me topé con una entrevista a Jeffrey Sachs sobre este tema, y otra similar a un ex general americano famoso por su afiliación republicana y su trumpismo. Lo curioso es que ambos hacen planteamientos muy congruentes sobre Ucrania, entregando una interpretación completamente diferente a la tradicional. Sachs opinando lo mismo que los republicanos es algo, a lo menos, curioso. Ello me llevó a sumergirme en el asunto, y comenzaré proporcionando en primer lugar la opinión prevalente en USA, informada por ejemplo por el New York Times, y luego daré la de Sachs.

La opinión prevalente en Occidente

Después del colapso de la Unión Soviética a principios de la década de 1990, cortesía de Gorbachev, la OTAN se expandió hacia el este y finalmente abarcó a la mayoría de las naciones europeas que habían estado en la esfera comunista. El Pacto de Varsovia, o sea la “OTAN soviética”, se desmembró, y el muro de Berlín cayó. Así, las repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia, que alguna vez formaron parte de la Unión Soviética, se unieron a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, al igual que Polonia, Rumania y otros. Eso puso a las fuerzas de la OTAN varios cientos de kilómetros más cerca de Moscú.

Luego, en 2008, los líderes de la misma OTAN declararon que planeaban incorporar a Ucrania, aunque eso todavía se vería como una perspectiva lejana.  Esto es lo que les provoca cierta reticencia a entregarles armamentos o aviones particularmente poderosos… para no provocar demasiado al oso ruso que, aunque algo viejo y decrépito, sigue teniendo colmillos nucleares muy afilados, que no vacilará en utilizar si se ve arrinconado.

Putin ha descrito la desintegración soviética como una de las mayores catástrofes del siglo XX, que le robó a Rusia el lugar que le corresponde entre las grandes potencias del mundo. Ha pasado sus dos décadas en el poder, dos décadas, reconstruyendo su ejército y reafirmando su influencia geopolítica, siendo el petróleo una de sus principales herramientas.

Cabría destacar – según el NYT – que el presidente ruso ha calificado sistemáticamente como amenazadora la expansión de la OTAN y la perspectiva de que Ucrania se una a ella. A medida que Rusia se ha vuelto más asertiva y más fuerte militarmente, sus quejas sobre la alianza militar occidental se han vuelto cada vez más estridentes. Putin también ha insistido en que Ucrania es fundamentalmente una parte de Rusia, cultural e históricamente, ignorando bastante evidencia de lo contrario, incluidas las opiniones de la mayoría de los ucranianos.

Las relaciones Este-Oeste empeoraron drásticamente a principios de 2014, cuando las protestas masivas en Ucrania obligaron a dimitir a Víctor Yanukóvich, un presidente cercano a Putin, tachado de pro ruso. Como respuesta, Rusia rápidamente invadió y anexó la península de Crimea en el Mar Negro, una parte de Ucrania con enorme importancia estratégica. Moscú también fomentó, armó y reforzó una rebelión separatista que tomó el control de parte de la región de Donbás en la frontera de Ucrania con Rusia, en una guerra que habría matado a más de 13.000 personas, antes de la gran invasión del año pasado. Esta guerra en realidad no comenzó en 2021, sino en 2014. Ahora solo se masificó.

Siete años más tarde, en diciembre de 2021, Rusia habría presentado a la OTAN y a Estados Unidos un conjunto de demandas por escrito que, según dijo Putin, eran necesarias para garantizar su seguridad, pero que Occidente no quiso cumplir. La más importante de ellas fue la garantía de que Ucrania nunca se uniría a la OTAN y que la OTAN reduciría sus fuerzas en los países de Europa del Este que ya se habían unido.

Agregaré un antecedente relevante: la flota rusa ha estado presente en Crimea, intermitentemente, desde la época de Catalina la Grande, y el puerto de Sebastopol constituye su estratégica salida hacia el Mediterráneo. Desde 1991 y hasta 2014, Rusia pagó un canon anual a Ucrania por el uso de la base, tal como se regula en el Tratado de Partición de la Flota del Mar Negro. Fue solamente hasta el abandono reciente de la neutralidad de Ucrania (a la caída de Yanukóvich) que se cuestionó el derecho de Rusia a estar en Crimea, península que por cierto tiene un 34% de ruso-parlantes.

La versión de Jeffrey Sachs

Es relevante proveer previamente algunos de sus datos biográficos, para que el lector vea desde dónde él habla: es un economista estadounidense de 68 años, destacado por su trabajo en el campo del desarrollo sostenible, la macroeconomía global y la lucha contra la pobreza. Fue director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia y asesor de las Naciones Unidas en relación con los Objetivos del Milenio y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Dos veces ha sido incluido en la lista de las cien personas más influyentes del mundo, de la revista Time. Es como para creerle.

Según él, desde 2007 que el gobierno norteamericano ha buscado integrar Ucrania a la OTAN, en tanto Putin ha insistido reiteradamente en que no quiere a la OTAN en su frontera, de la misma manera en que USA no aceptaría militares y armamento ruso instalados en bases al sur de su frontera con México… a lo largo de dos mil kilómetros, que es el tamaño de la frontera ruso-ucraniana. Cuando Nikita Kruschev con Fidel Castro quisieron poner misiles rusos en Cuba en 1962, el mundo entero estuvo al borde de una guerra nuclear, que los mayorcitos de edad recordamos con pavor.

Hay un memo  – obtenido en Wikileaks por cortesía del famoso Julian Assange – del más reciente embajador de USA en Rusia, cuyo encabezado reza: “Nyet means nyet” (no significa no), tratando de advertir y hacer entender a su gobierno que los rusos no van a aceptar a la OTAN en su frontera occidental bajo ninguna circunstancia, y que esto no se trataría solo de la opinión de Putin, sino de todas las fuerzas políticas y militares del país. Sin embargo, USA ha respondido una y otra vez con la monserga de que “la OTAN no acepta opiniones acerca de los países que la integran”.

Por otro lado, prosigue Sachs, Yanukóvich no fue defenestrado por ser pro ruso, sino por proponer la neutralidad de Ucrania, lo mismo que Rusia ha venido pidiendo desde el fin de la Segunda Guerra hasta hoy para Ucrania y en general para toda Europa. (A mí, al menos, esto me suena  bastante razonable, lo cual no quita mi convencimiento de que Putin sea un autócrata detestable y corrupto, que ha generado a su alrededor toda una cleptocracia, como lo confirma su orden de arresto por la Corte Criminal Internacional).

Posteriormente, a fines de 2021, Putin insistió solicitando la firma de un tratado (lo mismo que dice el NYT), a lo cual USA respondió en enero de 2022 diciéndole: “el incremento territorial de OTAN a usted no le incumbe” (the enlargement of OTAN is none of your business). Como contra-respuesta, un mes más tarde Putin invadió Ucrania.

La popularidad de Putin

Según Gallup International, la popularidad de Putin en Rusia (opinión favorable – desfavorable, 2017) es de +68%. Su popularidad en 30 países es más bien positiva, y en otros 28 es más bien negativa, siendo las más positivas Vietnam y Kazakhstán con +83% y la más negativa Polonia con -76%. Es falso que todo el mundo esté en su contra.  En Febrero de 2022, justo antes de la invasión, pero después de la anexión de Crimea, la popularidad de este autócrata en Rusia, según el Levada Center, ascendió a 71%, y a Julio 2023 ascendió aún más, a 82%.

Obviamente, siendo un seudo dictador sin virtualmente ningún competidor que se le pueda oponer, es difícil saber la verdad absoluta, pero no sorprende que los arranques de nacionalismo suelan aumentar la popularidad de los líderes en casi cualquier país. Cuando, por causa de las islas Malvinas (o Falkland según sea su nacionalidad), Argentina se lanzó a una sicopática y suicida guerra contra Gran Bretaña (es decir, contra la mismísima OTAN), recuerdo que la televisión mostraba a millones de personas vitoreando a los generales y almirantes de su Junta Militar en las calles de Buenos Aires.

 El saldo hasta la fecha y las perspectivas futuras.

“La tuya y dos más, y no digan que no les advertí, ya me cansaron” podría ser el lema de esta situación (lo digo yo, no Sachs). Supongo que la testosterona de don Vladímir debe haber alcanzado su punto más alto cuando inició la invasión, tal como lo muestran sus frecuentes fotos galopando a torso desnudo, que causaban hilaridad a los líderes de la OTAN… hasta que les declaró la guerra.

En suma, Biden cometió el error de no creerle a Putin en sus advertencias, y Putin cometió el error de creer que los ucranianos opondrían una resistencia débil. Y pasó lo que pasó: la guerra no se terminó en pocas semanas con Rusia instalando a un títere en Kiev, y se está desarrollando – sin un final a la vista – la mayor masacre en Europa desde la segunda guerra mundial, con enormes consecuencias para la economía mundial y el peligro de una confrontación nuclear. Cuba a la inversa. Un vejete cleptócrata ruso de 70 años, ex director de la KGB, enfrentado a otro vejete ex Marine norteamericano de 81 años, ambos jugando a ver quién es más macho.

El supuesto bloqueo comercial y financiero a Rusia ha sido respetado tan solo por algunos países de la propia OTAN, por lo que ésta sigue alegremente exportando petróleo, gas y cereales a casi todo el mundo, transándolos en rublos, yuanes o simple trueque por armas. Por ello, le quedan divisas para rato, y podrá continuar con esta guerra por mucho más tiempo del que quieren creer los países de la OTAN y Mr. Biden. La muy reciente contraofensiva ucraniana se ha topado con enormes obstáculos, extensos campos minados y trincheras que ahora riegan el suelo de gran parte de Ucrania oriental. Las fortificaciones rusas han sido calificadas como las más extensas y densas de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, según el think tank americano Center for Strategic and International Studies en junio de 2023.

Las cifras son obviamente poco precisas, pero hasta ahora se habla de 70 mil ucranianos – incluyendo 25 mil civiles – y una cifra del orden de 120 mil  soldados rusos muertos, con cerca del doble de heridos y mutilados en ambos lados. Los reportes de ex prisioneros retornados a su país, tanto rusos como ucranianos, hablan de tratos inhumanos y degradantes. Adicionalmente, hay ciudades destruidas completamente, y buena parte de la infraestructura de ese país también. Según la Agencia de Refugiados de ONU, se registran casi 6 millones de refugiados que han huido de Ucrania a toda Europa, mientras que otros 8 millones habrían sido desplazados dentro del país, tanto solo hasta mayo de 2022. Es decir, uno de cada tres ucranianos ha sido desplazado de su hogar. Los fabricantes de armamento, por su parte, han hecho un pingüe negocio, tanto en Occidente como en Rusia, China, Turquía e Irán.

¿Hay salida? Creo que la única posible es firmar el mismo tratado que Putin le propuso a la OTAN hace dos años, estableciendo a perpetuidad la neutralidad de Ucrania, la retirada de todas las tropas rusas y las de la OTAN de su territorio, y el permiso de uso de Sebastopol como puerto para la marina rusa, el mismo que esta tenía desde hace siglos.

¿Por qué me cuesta creer mi propia propuesta? Porque eso le significaría a la OTAN y USA agachar el moño y reconocer que se equivocaron hace dos años mandando a Putin al demonio… y a los congresistas norteamericanos dejar de aceptar las generosas dádivas de los lobbystas de aquello que el Presidente Dwight Eisenhower definió como el “military–industrial complex”  hace más de 60 años, y que con toda seguridad debe tener su contraparte en la cleptocracia rusa. War is money, y así lo demostraron los billonarios contratos mercenarios de USA en Irak, y ahora de Rusia en Ucrania. En estos dos años la ayuda militar y humanitaria de USA ha superado los US$100 mil millones, mayoritariamente gastados dentro de su propio país en la adquisición de armamento, bienes y servicios. ¿O tal vez soy demasiado suspicaz?

Usted, ¿qué opina?

18 Comments

  • Jorge Soini dice:

    Muy Interesante lo que expones Mario. Concuerdo con la solución que dices y dudo igualmente en que bajarán los mońos.
    Que opinas del resiente accidente del jefe de los mercenarios Wagner?

  • Marcos López Ardiles dice:

    Coincido en la mayor parte de tu análisis Mario. Y conociendo a los militares estadounidenses, creo que muchos de ellos también coinciden con tu análisis. La férrea disciplina y la subordinación militar a la política es indispensable, pero llevada a los extremos es obsecuencia y deslealtad. ¿Será eso lo que ha ocurrido con el chairman of the Joint Chiefs of Stafff, el principal asesor militar del Presidente?

  • David dice:

    Absolutamente de acuerdo Mario! imagino que revisaste tambien el documental de la periodista francesa Anne Laura Bonnel de 2016 que reportea la guerra que ya habia comenzado en forma solapada en el este de Ucrania y donde advierte de la crueldad desplegada.
    Tambien el documental de James Cameron «Ukraine on fire», que aporta interesantes antecedentes historicos y actuales.
    Gracias Maria

  • David dice:

    Quise decir «gracias Mario»!!!!!!! disculpa

  • Agrego de ultima hora: ESCENARIOS FUTUROS POSIBLES.
    Recomiendo seguir las entrevistas a Jeffrey Sachs en Youtube para estar informado. En especial https://youtu.be/tiWe1Fr7bGs?si=ZJjZ17WVm1Q8Fx1B . Muy interesante e iluminadora entrevista.
    Veo tres escenarios posibles.
    1. Uno muy poco probable sería un escalamiento grave, o incluso con armas nucleares de «baja» potencia. La OTAN tendría que seguir amenazando progresivamente más a Putin, o más bien la seguridad territorial rusa, y sería francamente psicótico que lo hagan..
    2. Tratado de paz asegurando la neutralidad de Ucrania, la retirada de todo tipo de tropas extranjeras en su territorio y la permanencia de Rusia en Sebastopol. Requeriría un acto de grandeza del trio Putin, Biden, ZelenSky, de sentarse a negociar en serio, que veo poco probable. Ya están en semi guerra desde el 2014 en adelante, y a los tres les da popularidad seguir jugando a los cowboys… siempre que los muertos sean solamente Ucranianos o ex presidiarios rusos. Además, como dije en el texto de la columna, hay jugosos gastos de armamento de por medio.
    3. El más probable, que se deriva tristemente del anterior…. que sigan jugando a los cowboys por varios años, o hasta que haya algún cambio relevante (y positivo, ya que todo «puede ser siempre peor») en alguno de esos tres personajes.

    • Rodrigo Soto dice:

      Interesantes opiniones, pero me parece que se enfocan demasiado en los argumentos rusos (nueva guerra fría entre Rusia y los EUA. Europa no existe ni importa). Mi opinión es que lo que querían los nacionalistas y anti-imperialistas ucranianos era más Europa, comenzando por entrar a la Unión Europea, no a la OTAN. Ese fue el primer berrinche ruso. Los ucranianos queriendo vivir como hoy día viven los polacos, no los bielorusos. Lo de la OTAN era un espantapájaros para evitar ese acercamiento hasta que dejó de serlo: ahora Finlandia y Suecia son miembros de la OTAN y Rusia tiene una frontera con ellos más larga que la que tiene con Ucrania. En cuanto al futuro de Ucrania, eso lo están definiendo los ucranianos a sangre y hierro. Ya no quieren ser el eterno buffer apaleado cada vez que Europa y Rusia están en guerra. Escogieron a Europa y otra forma de vivir. Si el objetivo de esta guerra era una Ucrania débil y neutral (o sea una nueva «vieja» Finlandia), a la vez de tutelada a lo Bielorusia, ha sido un fracaso descomunal para Putín. Por eso la toma unilateral de territorio ucraniano: si lo pierde, todo el sacrificio ruso de recursos y hombres fue en vano.
      En cuanto a esto ser un enfrentamiento premeditado entre Biden y Putin, recomiendo considerar la oferta inicial gringa a Ucrania a las 48 horas de la invasión: un pasaje de salida a Zelensky y dejarle Ucrania a Rusia. Toda esa ecuación cambió cuando el Presidente «I don’t need a ride, I need ammunition» Zelensky se quedó a pelear en vez de huir. Ahora vemos nacer una nueva nación EUROPEA, no la sapatría ruso-oriental que Putin había decidido era su destino. Bravo Ucrania!

  • Juan Carlos Larraechea dice:

    Gracias Mario.
    Muy interesante tu columna.
    Comparto las observaciones.

    Sólo recomendaría leer una vez más Elogio de la Locura de Erasmo de Roterdam,
    Historio de la estupidez humana de Paul Tabori
    La leyes fundamentales de la estupidez humana de Carlo M. Cipolla
    Su lectura nos orienta acerca de estos tristes hechos…

  • Estimado Mario,

    Tu análisis es contundente. También el análisis de Putin es contundente, como sucede con todos los psicópatas cleptocráticos en la historia de la humanidad.
    Pero, como sabes, cuanto más contundente es un análisis más trozos de la realidad deja excluidos, porque la complejidad de los procesos geopolíticos y la contundencia lógica de los argumentos nunca van de la mano.
    También es cierto que las confrontaciones por el poder, provincianas, nacionales o geopolíticas, tienen una lógica propia poco afín a los argumentos novelescos de la historia.
    Pero tu análisis, como el de Putin, deja afuera algo que solo conociendo a los ucranianos es posible dimensilonar.
    Los ucranianos en su enorme mayoría (que nunca es absoluta), no quieren tener nada que ver con Rusia y son decididamente occidentales. También han sufrido todos los intentos del Kremlin por intervenir en la administración ucraniana de múltiples modos, incluyendo el soborno, la rapiña y el dominio mafioso.
    Los ucranianos saben que sin apoyo militar externo, el Kremlin jamás dejará de amenazar la independencia ucraniana, nunca, eso no sucederá por la naturaleza del Kremlin.
    Mencionas a la OTAN como si los ucranianos fueran figuritas bobas manipulables fácilmente.
    Los ucranianos quieren ser parte de la UE, y necesitan un resguardo defensivo amplio, que si no lo entrega la OTAN lo entregará la asociación defensiva de países unidos con ese fin que ha surgido en los últimos meses.
    Si el único temor de Putin fuera la cercanía de la OTAN: ¿Cómo explicas el secuetro de 40.000 niños ucranianos entregados en adopción forzada a familias rusas? ¿Cómo explicas el saqueo productivo desde enería atómica y granos hasta muebles domésticos? ¿Cómo explicas el bombardeo a civiles indefensos, ciudades y monumentos históricos? ¿Cómo explicas la invasión al Donbás con su potentes recursos mineros? ¿Cómo explicas que el Kremlin niegue (repito, «niegue») la identidad ucraniana afirmando que los ucranios son rusos rebeldes? ¿Cómo explicas que la guerra del Kremlin sea asumida como una guerra terminal sin marcha atrás, sin posibilidad alguna de reconciliación, después de los crímenes de guerra alentados por el Kremlin?
    Otra parte de la realidad es que Putin ha fracasado para reconstruir la salud y la fortaleza del anciano «oso ruso», que comenzó a morir al final de la URSS y que intentó reconstruir con un falso «capitalismo de estado» que apenas logró darle confort a la clase media de las tres ciudades más grandes de Rusia, pero mantiene en la pobreza a la mayoría de los rusos. El oso nunca volvió a rugir en los 20 años de la tiranía de los silovikis, la experiencia rusa ha fracasado estrepitosamente y eso Putin no lo va a admitir.
    De hecho, con la guerra de Ucrania Putin logró todo lo contrario de lo que buscaba. Una OTAN más fuerte, capital humano ruso exiliado, inteligencia militar rusa que mostró su decadente y arcaica estupidez para el mando y control de una guerra multidominio, la incapacidad de la autocracia de controlar las dinámicas líquidas del siglo XXI.
    Te respeto más de lo que imaginas. Pero creo que has cedido a la tentación de buscar una explicación coherente, que cierre bonito, sin contradicciones internas.
    En esa tentación, dejaste fuera a los propios ucranianos, como si resultaran los convidados de un espectáculo al que asisten desde la platea.
    No solo Putin se ha equivocado ninguneando a los ucranianos. Tú también lo estás haciendo, aunque tu humildad intelectual te permitirá complejizar tus argumentos y salir de las explicaciones fáciles.
    Como dirían tus abuelos: ¿No te da vergüenza, Mario? 😉
    Te deseo lo mejor. ¡Slava Ukraine!

    • Sergio, ucraniano de corazón. Entiendo, y aunque no lo creas, comparto tu opinión…. pero hay algo que dejas fuera de tu análisis… la conclusión de este desastre. Aunque odies a los rusos, aquí hay una realpolitik que asumir. ¿Qué pacto sería posible, para terminar la masacre DE UCRANIANOS Y DE RUSOS? La contraofensiva ucraniana fracaso hasta ahora, los rusos llenaron todo de campos minados que impiden el avance de las tropas ucranianas. ¿Qué propones entonces, si no es pactar?
      Veo tres escenarios posibles.
      1. Uno muy poco probable sería un escalamiento grave, o incluso con armas nucleares de «baja» potencia. La OTAN tendría que seguir amenazando progresivamente más a Putin, o más bien a la seguridad territorial rusa, y sería francamente psicótico que lo hagan…
      2. Tratado de paz asegurando la neutralidad de Ucrania, la retirada de TODO tipo de tropas extranjeras en su territorio y la permanencia de Rusia en Sebastopol. Requeriría un acto de grandeza del trio Putin, Biden, ZelenSky, de sentarse a negociar en serio, que veo poco probable. Ya están en semi guerra desde el 2014 en adelante, y a los tres les da popularidad seguir jugando a los cowboys… siempre que los muertos sean solamente ucranianos o ex presidiarios rusos. Además, como dije en el texto de la columna, hay jugosos gastos de armamento de por medio.
      3. El más probable, que se deriva tristemente del anterior…. que sigan jugando a los cowboys por varios años, o hasta que haya algún cambio relevante (y positivo, ya que todo «puede ser siempre peor») en alguno de esos tres personajes. Y los muertos continuarán a diario

  • Pablo Gándara dice:

    Este es un tema muy largo y complejo como para comentarlo brevemente en un blog. Sin embargo, tras haber trabajado en Ucrania el 2011/12 en el marcó de capacitaciones a gobiernos regionales y locales, me atrevo a contradecir claramente tus argumentos. El problema de Rusia nunca ha sido la OTAN, sino que la democracia y la atracción de la idea de Europa. Por eso es que envenenaron al ex presidente Juschtschenko el 2004 (quien por suerte sobrevivió), el que apoyaba un destino de Ucrania fuera de la esfera de influencia rusa. En fin, hay tanto que escribir sobre este tema que prefiero no hacerlo en este breve texto. Jeffy Sachs contribuyó hace décadas al crecimiento con equidad, a los objetivos de ONU, etc, pero no tiene ninguna credencial con respecto a la política internacional de Rusia. Si quieres ver analistas que apoyen tu postura, te recomiendo Mearsheimer, a quién yo considero profundamente equivocado, pero al menos es del ramo. Saludos desde Alemania.

  • David Davos dice:

    Putin no es santo de mi devoción, pero sabemos que los gringos no son las palomas de la paz, ciertamente se está desarrollando una carrera de armamentos en donde el escenario es Ucrania, y donde la sapiencia europea es la gran derrotada al alinearse a pie juntilla con USA (OTAN), lo lamentable es que sufren los mismos de siempre, a quienes sus vidas no les importan en lo mas mínimo a la oligarquía que rige sus destinos.

  • Opino que por más que me esfuerzo en comprender a cabalidad su entrada, no puedo, mi hija a aportado a la lectura 1000 distracciones. Releeré pronto. Saludos 😁

  • Hernán Durán dice:

    Mario, te felicito has abierto una puerta importante para la reflexión con análisis varios y dogmas pocos. Estilo de reflexión que nos vendría muy bien en todas nuestras actividades. Gracias

  • Andrés Secco dice:

    Don Mario,
    Interesante columna aunque no comparto muchos de sus conceptos la leí hasta el final.
    Saludos

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.