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Intentaré en estas líneas describir, de la manera más balanceada y desprovista de tinturas posible, el estado de situación actual de Chile en lo político y constitucional. (Claro que todos tenemos sesgos en el corazón, los míos tiñen todo de color amarillo 😁😁). Dejaré fuera las amenazas climáticas, económicas, migratorias, guerrilleras y geopolíticas, que el lector deberá considerar como telón de fondo del análisis que le ofrezco. Abordaré el significado del nuevo gobierno de Boric (B para abreviar), y  la situación de la Constitución (C para abreviar), con ambas mutando casi a diario.

El aterrizaje forzoso de B.

El Gabriel, la Camila y el Giorgio, hace tan sólo diez años, andaban tirándole piedras a los pacos en la Alameda. Aunque no he tenido la ocasión de preguntárselos, podría jurar que el día antes de la primera vuelta presidencial, estaban convencidos de que NO iban a ganar.

Y chán!, de pronto pareció que en una de esas sí. Ahí se inició, esa misma noche literalmente, un cambio de estilo y discurso político. ¿Es eso cinismo? No. Es lo que cualquiera que viviera ese escenario hubiera hecho. Ganar elecciones y luego gobernar, no es lo mismo que andar con pancartas y discursos heroicos sobre los pacos infames y la traición de la Concertación. Ahora había que conquistar aquellos votos, para llevar a cabo su programa en la medida de lo posible como hubiera dicho el tatita Aylwin. Por cierto, su programa de gobierno, y les invito a leerlo, no es rojo sino amarillo, un intento de navegación hacia una socialdemocracia noreuropea. Me gusta ese programa, como también me gustó el de Bachelet II. Otra cosa es su implementación y ya veremos.

Una vez ganada la segunda vuelta, en mi personal opinión lo han hecho bastante bien (frase que irritará a mis amigos más derechistas). Han cometido eso sí una serie de errores cosméticos, comenzando por el viaje de Izkia a la Araucanía, la grosera manipulación del cura Berríos (también es feo el rayón a la pintura del ministro Carlos Montes en ese incidente), insultos gratuitos a la corona española, o el bullying a Carlos Peña, enemigo que mejor no tener. No serán los últimos condoros, fruto de la carencia de canas en el Comité Político, y de una cierta dosis de soberbia juvenil. También tienen la papa caliente con los (pocos) presos del estallido, vacilando entre indultos o retirar querellas, nadie va a quedar contento, sea cual sea la definición presidencial. Tampoco me queda claro si Camila con su bella pero gélida prestancia es la mejor SEGEGOB para estos tiempos. Pero… nada de esto hará que la gran mayoría de los ciudadanos de Chile estén mejor o peor que antes. Pura challa simbólica.

Baso mi positiva opinión de fondo en los primeros nombramientos del gobierno. Un gabinete de ministros de buen nivel en promedio, donde destaca el acorazado Marcel con su escolta de seis PS o independientes cercanos. Su sola presencia inhibirá, en el resto del gabinete o en el propio Presidente B, la formulación de iniciativas excesivamente populistas o dispendiosas.

La presencia del PC, o mas bien de los “duros” del PC (están bastante divididos internamente, secreto a sottovoce), es muy reducida, digo esto en beneficio de aquellas damas y damos que ya están aterrad@s por los tanques cubanos que en breve circularán por la capital. Le tocará a B, y le creo a su recientemente demostrada sabiduría, administrar las eventuales diferencias entre los más rojos y los más amarillos los próximos cuatro años. Le haría bien al Comité Político comer cabritas mientras ven o reven juntos y comentando las tres temporadas de la serie danesa Borgen, para constatar la magnitud de las cuchilladas intra coalición que se propinan los supuestamente sobrios rubiolais.

También destaco en la balanza de lo positivo los nombramientos de los subsecretarios, y sobre todo, de los primeros cargos ejecutivos. Un excelente director del SII, una buena integrante del Banco Central, un VicePresidente de CORFO que es experto internacional en innovación y desarrollo, otra en la Comisión de Mercado Financiero, el Director del Servicio Civil, el Director de Tecnologías, etc. Claramente, el gobierno de B no está nombrando “lolitos acelerados” en los cargos clave del gobierno, como se podría haber malpensado. Más de alguno seguramente habrá, más de algún condoro ocurrirá, pero en lo grueso, vamos bien.

Por último, son positivos los primeros anuncios verdaderamente sustantivos de B. Le cortó rápidamente las alas al quinto retiro de las AFP (es distinto pedir retiros siendo Diputado juvenil que estando en La Moneda, ya lo dijimos). Le cortó también las alas a los constituyentes más afiebrados, que ya estaban saboreando la nacionalización del cobre, las forestales y otras minucias, y más encima sin pago.

En suma, B ha tenido un aterrizaje forzoso y rápido a sus nuevas responsabilidades republicanas, y el balance es a mi juicio positivo. Pero por el otro lado tenemos…..

…la (decrecientemente) grave preocupación constitucional.

Tanto B como Jackson le han dado un espaldarazo pleno a la Convención Constitucional. Esté último llegó al extremo de decir que una nueva C es indispensable para cumplir con el Programa de Gobierno, lo cual NO es verdad. Si se lee este programa detenidamente, e invito nuevamente al lector a hacerlo, prácticamente ningún cambio en pensiones, salud, vivienda, educación, tributación, etc., requiere cambio constitucional. En el extremo eventual de un Rechazo, fácilmente el gobierno de B podría tramitar una Ley Orgánica Constitucional para cualquier cambio específico que se requiera… si es que se lo aprueba el pareado Congreso por 4/7.

Existe además el mito de que la C de 1980, la “de los cuatro generales” como la llamó B en otro rapto comunicacional erróneo, es un pesado yugo, pero suele olvidarse que tenemos la C de Lagos, del 2005 y literalmente decenas de modificaciones adicionales de 1989 hasta ahora. En 1989 se legalizó el PC, y el 2005 hubo un aumento de las facultades fiscalizadoras de la Cámara de Diputados, se eliminó la función de “garantes de la institucionalidad” de las FFAA, se determinó que sólo el Presidente de la República puede convocar al Consejo de Seguridad Nacional, se eliminaron los senadores designados y los vitalicios. Se eliminaron todos los enclaves autoritarios que nos heredó Jaime Guzmán. En términos generales, estos cambios no son siquiera conocidos ni menos apreciados por los menores de 36 años (para incluir a B). Por otro lado, es muy probable que, si se Aprueba la C, el cuasi pareado Congreso se tome varios años en legislar los cambios definidos en la nueva versión, y otro par de años para que el Ejecutivo implemente esa nueva legislación. Por todas estas razones, Jackson se equivoca. Mejor que prevea los cambios necesarios y ajuste las expectativas sin la nueva C.

Con todo, la preocupación sigue siendo grave (al menos la mía). Digo decrecientemente grave, puesto que hace un mes, aproximadamente, lo único que todos conocíamos eran los efluvios narcisistas y ultrones emanados de las Comisiones. Felizmente, el Pleno le ha ido cortando las plumas rojizas al 80% de las locuras, y por eso digo “decrecientes”. Reitero, como lo he escrito anteriormente, que yo creo en la necesidad de descentralizar significativamente, y en restituir derechos expoliados a pueblos originarios, pero no como se expresa a continuación. La C tiene, en sus artículos ya aprobados y que integrarán el texto final sí o sí,  problemas severos, y descueraré aquí algunos de los principales:

–       El primero es el “Estado Regional y Plurinacional” desmembrado en Regiones autónomas, Comunas autónomas, y Territorios indígenas o especiales autónomos en lo político, administrativo y financiero, en que además, prepárese para esta perla, la autonomía de la comuna prima sobre la autonomía de la región, y la de la región prima sobre la nacional. En términos constructivos, en una columna anterior propuse que esto se podría paliar con un artículo adicional en la C, al estilo de la C española, que le dé al gobierno central un listado acotado pero relevante de facultades indelegables. Vamos que se puede.

–       Además, “es competencia de la Región autónoma establecer contribuciones y tasas, y la creación de empresas públicas”. (Es decir, una región podría imponer una tasa adicional virtualmente expropiatoria a las farmacias o panaderías privadas, al punto de estrangularlas, mientras crea farmacias o panaderías comunales.)

–       “Los pueblos y naciones preexistentes al Estado no solo deberán ser informadas (convenio 169 de OIT) sino que deberán otorgar el consentimiento en aquellas materias que afecten sus derechos». (Es decir, si don Ramón Pérez Huilcamán quiere invertir en una panadería de Collipulli, o cultivar trigo, deberá solicitar autorización ¿al lonko de la zona?)

–       “Los sistemas jurídicos de pueblos indígenas coexisten en un plano de igualdad con el Sistema Nacional de Justicia. La ley determinará los mecanismos de resolución de conflictos entre los sistemas indígenas y las entidades estatales”. (Es decir, ¿la Corte Suprema, de la cual casi no hay mención en la C, no podrá dirimir estos conflictos jurisdiccionales? ¿a quién le reclamará don Ramón? ¿cuáles son los textos escritos de la jurisprudencia mapuche o aymará?) ¿Cual es el afán de la plurinacionalidad?

–       Se ha definido una nueva forma raquítica de Senado, desprovisto de muchas de sus funciones relevantes. Cada una de ellas que se le quita, nos acerca más a que las leyes de la república sean definidas por las «Pamelas Jiles” que desgraciadamente abundan en la Cámara de Diputados. A mantener el Senado, ciudadanos.

–      Finalmente, en el sistema político se definió una suerte de triunvirato ejecutivo, formado por un Presidente, un Vicepresidente y un Ministro de Gobierno o primer ministro. Imagínese no más el despelote y la debilidad presidencial. Presidente débil, Senado débil, asambleas regionales autónomas, comunas más autónomas que las regiones… ¿se figuran la chacra descomunal? No exagero si digo que nuestros hermanos peruanos, bolivianos y argentinos deben ver con una sonrisa de alegría con ironía la progresiva debilidad del antes poderoso Estado Unitario chileno, con el que tantas disputas y balas han intercambiado.

Estamos pasando, como lo ha dicho Mauricio Electorat, por un momento en que lo emocional prima absolutamente sobre lo racional, especialmente en los más jóvenes. Esgrimir argumentos racionales es ser facho, o cuando menos reaccionario, es arruinar la pureza juvenil del gobierno de B y/o de la C. Por lo mismo, y dado que 80% de los ciudadanos votó Apruebo, y que el 56% voto por B, es altamente probable que vuelvan a votar Apruebo, sin darse la molestia de leer la C ni estos catastróficos artículos. Y lo más probable es que gane el Apruebo por 55/45 o algo así, con lo cual tendremos al país partido por la mitad una vez más. La irresponsabilidad de los convencionales que están cocinando este escenario a fuego lento es sencillamente *?$%&$* (ya me han retado por decir cosas feas, así que me las guardo, pero me dan unos enormes deseos). 😡😡

¿Hay escapatoria entonces? Sí, si la hay, y consiste en que el nuevo Congreso, muchos de cuyos nuevos parlamentarios no han tenido arte ni parte en este desaguisado, se “ponga los pantalones y las faldas” (hay que ser inclusivo). Puede y debe hacer valer su potestad constituyente, de tres (o más) maneras diferentes o complementarias, todas ellas introduciendo una breve enmienda constitucional en el proceso:

  1. –       Incluir una segunda papeleta en el Plebiscito, adicional al Apruebo o Rechazo (ya hay un movimiento que lo promueve, con el simpático nombre de NotApruebo.com) preguntando: ¿Qué órgano debiera redactar una nueva propuesta en caso que ésta no fuera aprobada? ¿-Nueva Convención Constitucional o – Congreso Nacional?.
  2. –       Prorrogar el plazo de trabajo de la actual Convención, pero a cambio de condiciones duras, ya sea en contenidos específicos o en composición de convencionales, agregando por ejemplo un porcentaje adicional de parlamentarios, que refleje la composición del nuevo Congreso.
  3. –       Establecer una etapa de plebiscito intermedio, en que los ciudadanos votemos por separado cada uno de los siete capítulos de la C, previa difusión amplia. Esta nueva instancia obligaría a los actuales convencionales a redefinir drásticamente algunos de los capítulos si fueran rechazados. No importa que se alargue el plazo en un año, con tal que tengamos una buena C para los próximos 40 años.

Señores Parlamentarios. Ustedes tienen la palabra. Está en juego el eventual desmembramiento institucional, territorial y/o judicial del país. Como en la propaganda de Nike:  Just do it. Si no lo hacen, ustedes cargaran con un estigma histórico, y habrán sido NotParlamentarios.

13 Comments

  • Carlos Méndez dice:

    «Incluir una segunda papeleta en el Plebiscito, adicional al Apruebo o Rechazo (ya hay un movimiento que lo promueve, con el simpático nombre de NotApruebo.com) preguntando: ¿Qué órgano debiera redactar una nueva propuesta en caso que ésta no fuera aprobada? ¿-Nueva Convención Constitucional o – Congreso Nacional?»
    Absolutamente lavinista. (Me recuerda esas consultas «ciudadanas» que hacía el entonces alcalde en las esquinas de su comuna con papeletas de diferentes colores).
    Remítase a leer la actual constitución – que tanto elogia – en el Artículo 142. Del Plebiscito Constitucional (Ley 21.200, Art. único N°3 D.O. 24.12.2019).
    «En el plebiscito señalado, la ciudadanía dispondrá de una cédula electoral que contendrá la siguiente pregunta, según corresponda a la Convención que haya propuesto el texto: ‘¿Aprueba usted el texto de Nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional? Bajo la cuestión planteada habrá dos rayas horizontales, una al lado de la otra. La primera de ellas, tendrá en su parte inferior la expresión «Apruebo» y la segunda, la palabra «Rechazo», a fin de que el elector pueda marcar su preferencia sobre una de las alternativas».
    Entonces, lo que les queda a usted y socios, es afinar el lápiz y marcar la palabra Rechazo. Otra propuesta no pasa una reforma constitucional. No dan los números. No creo que haya otra alternativa democrática posible.
    «Señores Parlamentarios. Ustedes tienen la palabra. Está en juego el eventual desmembramiento institucional, territorial y/o judicial del país. Como en la propaganda de Nike: Just do it. Si no lo hacen, ustedes cargaran con un estigma histórico, y habrán sido NotParlamentarios». (Esta última parte me recuerda a Pablo Rodríguez, Marcos Chamudes, la revista SEPA, La Tribuna y PEC de 50 años atrás).

  • Marcelo dice:

    Mario, la opinión de Carlos Méndez, aunque irónica, me parece constructiva. Estoy seguro que los amarillos somos una gran mayoría silenciosa, muy racionales, sólo es necesario estimular esa racionalidad para saber que la única conclusión posible es, como Ud., ya planteó, que si una sola de las iniciativas constitucionales, de las que comprometerán las estabilidad del país por los próximos 40 años, se encuentra en el texto final, se debe rechazar en el plebiscito. Cuantos más análisis serios de los alcances de las normas constitucionales propuestas podamos reflexionar más racionalidad habrá en la decisión de voto. El camino es la divulgación informada y racional.

  • Rolf Fiebig Zarges dice:

    ¡Gran análisis M! ¿PRODUCTO BRILLANTE DE ESOS DESVELOS EXTREMADAMENTE LÚCIDOS QUE TENEMOS LOS 3A EDAD ENTRE 4 Y 5 DE LA MADRUGADA?
    Hacia falta. Concuerdo casi en TODO.
    ¡Nos vemos hoy a las 15h en el «almuerzo» de M. Ética para desmenuzar todo!

  • Vivianne Blanlot dice:

    Muy buen análisis, Mario

    Lamentablemente, especialmente para muchos que creemos que Chile necesita cambios, mayor equidad, bienestar social, desarrollo de regiones y avance en la descentralización, las decisiones ya tomadas por el pleno de la Convención no permitirían cumplir con esos objetivos, porque más bien creará mayor dificultad en la gestión del Estado reduciendo su eficacia. Las reformas basadas en sueños y llenos de retórica no llevarán a conseguir los objetivos buscados, y amenazan con empobrecer al país y reducir la calidad y eficacia de las políticas en vivienda, salud, educación, medio ambiente, integración con respeto de todas las culturas, entre otros y cohesión entre los chilenos.

  • Gonzalo Schönherr dice:

    Muy buen artículo don Mario, pero en su análisis respecto a los «acertado» nombramientos de B, omite referirse a la ministra de Defensa y su subsecretario.

  • Guillermo Bermudez Gallardo dice:

    Aconsejo recordar la segunda Ley de Pudder: Todo lo que empieza mal termina peor.
    Siempre habrá buenas razones para reformar una Carta Magna. Y en esta, como en cualquier ocasión, también podrían haber buenas razones para mejorar nuestra constitución.
    Hasta ahí todo bien… porque de ahí en adelante, todo mal.
    El detonante, una revuelta insurreccional que nos dejo desconcertados y que jamás acabaremos de comprender.
    Durante la “gran protesta” pedían desde no + AFP hasta Fonasa para mascotas, pero mayormente NO PEDÍAN NUEVA CONSTITUCIÓN…. Esta idea de gestar una nueva constitución fue una forma de terminar con el descontento social, y bajo la amenaza a la Presidencia y al Parlamento de despojarlos de sus «Privilegios».
    “¡Hay que hacer algo !!!” gritaban todos mientras corrían por los pasillos de Palacio.
    El resto es una maloliente mezcla de oportunismos e improvisación, fijando reglas, fijando plazos, a diestra y siniestra… no importando lo que salga…
    Y en eso estamos…

  • Jose Luis Gorrini dice:

    Muy buen análisis Mario. Me gusta mucho tu enfoque de reconocer las cosas buenas del nuevo gobierno y al mismo tiempo atacar con fuerza e inteligencia las cosas malas que llevarán a nuestro país a la ruina. Nos vemos a las 15 hrs en el zoom de Mineria Ética

  • Silvio Federici dice:

    Don Mario
    Con todo respeto, me permito presentar mi punto de vista.
    Lo expondré y debo decir que casi siempre concuerdo con usted en sus artículos.
    Pero esta agrupación Amarillos de la que usted es parte y le da un sustento práctico, con todo respeto, creo que no es conveniente para la situación actual.

    Me explico:
    La idea principal de Amarillos, propuesta por Warken, es evitar el Rechazo por la tragedia política que ello supondría. Por otra parte, como usted mismo indica, el pleno recorta el 80% de las locuras que se presentan. Queda entonces un 20% que pasa al texto de la nueva C. Y usted muestra «las perlas» que van a la propuesta que en la práctica implican la desaparición de Chile y el nacimiento de varios otros países más pequeños…(que incluso pueden anexionarse como «provincias étnicas» a Perú o Bolivia)
    Entonces ¿Que articulado neutraliza, aminora o morigera tal efecto?. Ninguno

    Luego, el propósito inicial de Amarillos, de evitar el Rechazo, es ilusorio. (Para una mente racional, se supone). La propuesta de C lleva un veneno imposible de digerir.
    Por eso, le digo que Amarillos es un estorbo político.

    Lo que se debiera hacer es dejar que los convencionales hagan su trabajo. Que presenten sus locuras, que hagan la orgía revolucionaria feminista multicultural paritaria ambientalista LGTBI+ y todas las demás yerbas que se quieran fumar y aspirar.
    Déjelos
    Los borrachos caen por su propio peso.

    Y trabajar para presentar a la hora de los quiubos a la ciudadanía el veneno que tendrán que dirimir. Mostrar el veneno. Esa es la clave.

    ¿Y qué pasa después de que -en un escenario hipotético- ganase el Rechazo?…queda vigente la Constitución de 2005. Así de simple. (Terror para Harboe)
    Y la ventaja de la Constitución del 2005 es que se puede reformar con un Congreso balanceado y dentro de marco institucional y con plazos más cortos que hacer todo un proceso constitucional nuevo.

    Por lo expuesto, es que indico que Amarillos es un estorbo político. Con respeto sosi.

    • Marco dice:

      Solo los weones están por el apruebo a esta altura. Desde semanas ya que quedó claro que el apruebo ya no es una opción. Si más encima el Weon es alguien estudiado, informado, más Weon.
      Campaña mediática a la emcuon por el rechazo ya. Los argumentos no sirven. El votante está ciego y sordo por el odio, la envidia y el resentimiento

    • Mario Waissbluth dice:

      Ningún problema con su respetuoso comentario.
      Solo aclaro que NO es necesariamente nuestra postura evitar el Rechazo.
      Por ahora nos estamos limitando a informar a la ciudadanía con peras y manzanas los principales problemas que tiene la nueva C, a medida que se van aprobando artículos en el Pleno.
      Ya habrá tiempo para pronunciarnos formalmente sobre Apruebo / Rechazo o una tercera opción que ya comienza a discutirse para la papeleta.

  • Creo que el nuevo gobierno ha cometido gravísimos errores, producto de una soberbia y de no contar con alguien de experiencia que los guíe. A medida que pase el tiempo los errores irán in crescendo, cundiendo en ellos el desánimo, descoordinacion y desazón.

    Apostaría que este año tirarán la toalla.

  • Aunque no estoy seguro de la veracidad se su afirmación «que prima lo emocional, sobre lo racional», Es un punto crítico a revisar, ya que cuando quieres sacar adelante un proyecto muchas veces no se sabe qué hacer, o bien, no se tiene a mano todas las capacidades para sacarlo adelante. Pero una regla básica es que tus acciones definan tus emociones, nunca lo contrario.
    A parte, crecí en el norte y vivo en la Patagonia, donde he emprendido varios proyectos y toda mi vida he sufrido el problema de la centralización de este país, Con una cultura santiaguina, que no nos representa en lo absoluto cómo es y vive la gente en el resto del país. Por eso veo más una oportunoiodad en el punto de un “Estado Regional y Plurinacional”.
    Coincido que es necesaraio al estado central dar líneamientos presupuestarios y de otro tipo, pero acá se genera un incentivo para dejar esta división política administrativa de 16 regiones y pasar una estructura viable, representativa y competitiva…
    Creo esa debe ser la discusión. Hay un libro que le recomiendo «The next global stage»( El próximo escenario global de Kenichi Ohmae ISBN 978-958-45-0666-5) que habla que es un desafío futuro pasar del Estado Nación a la Región Estado…y muestra muchos ejemplos, en especial de Asia. Continente donde me formé como Ingeniero y viví vario años…

  • Juan Carlos Peralta dice:

    Lamentable que estén tratando de boicotear el proceso constituyente, con eso de agregar un voto ó cambiar las reglas vía parlamento. Lo serio es aportar ideas no juicios y análisis catastrofistas. La Convención es un órgano acordado en el parlamento con la participación muy amplia de parlamentarios y partidos políticos. y Lxs convencionales fueron elegidos en elección universal y competitiva (no se han auto designados). El texto de la nueva constitución esta en construcción y corrección, se discute en la comisión respectiva, después en el plenario, lo que no se apruebe por dos tercios, vuelve a la comisión. (en esa etapa están). Todo lo que se apruebe irá a la comisión de conciliación (en esa etapa aún no están). Después de todo eso, tendremos un texto. Y como si todo eso no bastará, después de todo este proceso tendremos el plebiscito de salida. Ahí habrá que definirse (no antes) y defender el apruebo o el rechazo, según el parecer de cada cual.

    No se olviden que el proceso constituyente es la salida a la grave crisis social y política que quedo en evidencia con el estallido social. que entre otras cosas representa el fracaso del sistema político, del parlamento, del gobierno y de todos los amarillos que estuvieron a cargo del país.

    No olviden que ahora, los que se burlaron del proceso constituyente que impulsó Bachelet, lo encuentran bueno.

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